Envejecimiento activo : reinterpretar por completo la sociosanidad.

El envejecimiento de la población es un fenómeno irreversible que está ocurriendo en todo el mundo.

Un 25% de la población de Europa será mayor de 65 años en el 2050, lo que supone 1 de cada 5 habitantes.

En España, en ese mismo año, las personas mayores de 65 años representarán más del 30% del total de la población.

Si bien empezó en los países de altos ingresos, en la actualidad aparece también en el resto de naciones del mundo. El grupo de edad de personas maduras y longevas va camino de ser predominante desde el punto de vista estadístico.

Es un concepto que formará parte indispensable de la sociedad del futuro, y conocerás mucho mejor al leer este artículo, tanto si ya promueves el envejecimiento activo en tu organización, como si es la primera vez que lo escuchas.

Definición de envejecimiento activo según la OMS

 

A raíz de estos datos, la Asamblea General de las Naciones Unidas tomó la iniciativa de promover el envejecimiento activo, un concepto que, con el paso de los años, está calando profundamente tanto en organizaciones sociosanitarias, como en instituciones públicas. 

En diciembre de 2020, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el periodo comprendido entre el año 2021 y el 2030 como la Década del Envejecimiento Saludable.

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Se trata de un proyecto que aspira a unificar los esfuerzos de gobiernos, académicos, medios de comunicación y sectores privados, a escala mundial. El propósito es concertar acciones para promover vidas más largas y plenas, con un envejecimiento activo y saludable.

Para el año 2030, casi el 20 % de la población mundial tendrá más de 60 años y, ante esta perspectiva, la ONU pidió a la OMS que se encargara de liderar la iniciativa. El objetivo de este plan es implicar a los agentes económicos, sociales y mediáticos en el hecho de que las personas mayores tienen necesidades sanitarias y sociales específicas.

El envejecimiento activo se define como “el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad, con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen”. El concepto fue propuesto por la OMS en los años 90 y pasó a sustituir la noción de “envejecimiento saludable”

La voz “activo” hace énfasis en la necesidad de participar de forma continua en asuntos culturales, cívicos, sociales, económicos y espirituales. Va mucho más allá de la mera preservación de las capacidades físicas y cognitivas algo en lo que se ha enfocado mucho la gerocultura de los últimos años, pero que gracias al concepto de envejecimiento activo, va a fomentarse mucho más.

 

Los 4 pilares del envejecimiento activo

 

Los cuatro principios establecidos por la ONU en la resolución 46/91 sobre esta forma de envejecimiento saludable son:

  1. Independencia
  2. Dignidad
  3. Autorrealización
  4. Cuidado y participación social.

Estos objetivos deben interpretarse de una manera amplia, basándolos en la singularidad de cada persona, pero suponen el marco de trabajo desde el que debería partir cualquier organización enfocada a ayudar a personas mayores.

Otros aspectos clave que se destacan sobre el envejecimiento activo son:

 

  • Los adultos mayores tienen capacidades y destrezas, gracias a las que pueden contribuir con la sociedad y su entorno durante muchos años.
  • Los sistemas sanitarios deben prevenir enfermedades y promover la salud a lo largo de todo el ciclo vital.
  • La calidad de vida es esencial para la autorrealización y para el estado general de salud, no sólo las métricas puramente sanitarias.
  • La protección y la asistencia deben estar garantizadas para las personas con discapacidades o limitaciones, para conseguir su inserción en la sociedad.

 

Por qué es importante el envejecimiento activo

 

La inclusión y el respeto son las claves para comprender las implicaciones de este desafío. Las consecuencias del cambio de paradigma son positivas no solo para las personas que llegan a una edad avanzada, sino también para su entorno y la sociedad en general, al empezar a integrar conceptos que, a la larga, también nos servirán (porque todos pasaremos por etapas de envejecimiento)

Una de las metas del envejecimiento activo es preservar y mejorar las capacidades físicas, emocionales y mentales de los adultos mayores. En este sentido, es fundamental que adopten hábitos saludables y reciban la asistencia sanitaria adecuada, para que mantengan su productividad, su calidad de vida y su autonomía.

 

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Se ha comprobado, desde numerosos estudios, que la prevención es el mejor remedio para la prevención de la fragilidad y muchas enfermedades crónicas. El envejecimiento activo apunta directamente en esta linea

Otro factor esencial es que puedan seguir contribuyendo, mediante actividades remuneradas o no, con sus familias y su comunidad. Lo importante es que sigan siendo útiles y se sientan útiles, por las enormes implicaciones positivas tanto físicas y psicosociales que tiene para ellos.

   Silver Economy

Como apunte, es tanta la importancia y el peso que socialmente tendrán las personas mayores en las próximas décadas, que existe incluso otro concepto para hablar de la actividad económica relacionada con este grupo de edad, que alcanzará pronto un volumen relevante. Es lo que se llama economía plateada o silver economy.

Los adultos mayores pronto representarán un tercio de la población de muchos países, y son el grupo social que acumula más riqueza. Tienen mayor poder adquisitivo y capacidad de consumo, así como un patrimonio relevante.

Los bienes y servicios que se están produciendo para satisfacer las necesidades de este sector se amplían continuamente. Algunas de las áreas donde la economía plateada tiene impacto son las tecnologías relacionadas con la asistencia, el turismo, los seguros, la movilidad personal, la robótica, la banca y la moda.

 

Cómo fomentar el envejecimiento activo: 7 claves

 El ser humano es un todo, con sus esferas física, mental, social y emocional. Atender las necesidades de cada una es esencial para mantener la salud, el entusiasmo y la independencia. Estas son algunas claves para conseguirlo, y es conveniente que los familiares o los cuidadores de la residencia estén al tanto.

1. Ejercicio

La actividad física realizada de forma regular tiene innumerables beneficios. La única limitación posible tiene relación con la capacidad física, pero casi todo el mundo puede hacer algún tipo de ejercicio, adaptado a sus propias capacidades personales. Entre los efectos positivos destacan la mejoría del estado de ánimo, del equilibrio, la coordinación y la capacidad pulmonar. Dar un paseo diario, nadar en la piscina o apuntarse a bailar son algunas buenas ideas.

2. Dieta

La alimentación adecuada es imprescindible en cualquier fase de la vida. En las personas mayores hay que prestar especial atención a la adaptación de la dieta a su situación, algo muy planificado en centros sociosanitarios.

La razón tiene que ver con las restricciones dietéticas por enfermedades crónicas, como el contenido de sal en hipertensos, o adaptación a situación propia de la edad, como problemas de masticación o mayor necesidad de hidratación.

Estas condiciones no deben tener un impacto negativo en la calidad o la variedad. Principios generales comunes a todas las dietas saludables, como un mayor consumo abundante de hortalizas y frutas es uno de los muchos aspectos a considerar.

3. Contacto con la naturaleza

Dedicar tiempo a disfrutar de la naturaleza también es beneficioso, y ya hay varios estudios científicos que confirman sus beneficios, más allá de la desconexión y descanso.

Las actividades al aire libre, las visitas frecuentes a los parques o sentarse un rato en la playa aportan bienestar y disipan las preocupaciones.

Además, son momentos en los que se respira aire menos contaminado y se dispone de oportunidades para tomar el sol, imprescindible para una buena síntesis de vitamina D.

4. Cuidar la mente

Las facultades cognitivas deben ejercitarse para que se mantengan, igual que sucede con el cuerpo. A edades avanzadas, es fundamental conservar la memoria y la capacidad para resolver problemas. Hay muchas actividades, como los sudokus y los crucigramas, que tienen efectos positivos al respecto.

Por otra parte, abstenerse del alcohol y del tabaco ayuda a mantener el buen funcionamiento cognitivo y general del organismo y disminuyen notablemente el riesgo de complicaciones en comorbilidades, como hipertensión o asma.

También es importante desarrollar herramientas psicológicas de inteligencia emocional para gestionar emociones y situaciones desagradables más comunes en personas mayores, como los duelos, la sensación de soledad o la pérdida de capacidades asociadas a la edad.

 

5. Vida social y familiar

Es común que las personas mayores experimenten un deterioro en sus relaciones sociales.  Muchos amigos ya no están, y los familiares se encuentran inmersos en el ajetreo cotidiano, con menos tiempo para cuidar relaciones sociales.

Esto conduce al aislamiento, una situación muy perjudicial desde el punto de vista emocional y mental.

Fomentar las buenas relaciones familiares y sociales es esencial para evitar que se sientan excluidas y favorecer que se sientan útiles y escuchados.

Este es, además, uno de los pilares apuntados por la ONU en cuanto al envejecimiento activo, ya que supone mantener activo a un capital humano tan grande como el de personas mayores que, durante las próximas décadas, no harán más que crecer.

 

6. Mantener y desarrollar aficiones

Quienes están jubilados disponen de mucho tiempo libre, y a veces no saben cómo invertirlo, tras toda una vida de actividad laboral o familiar muy intensa.

En muchos casos, hay aficiones que no tuvieron tiempo de desarrollar cuando debían dedicarse al trabajo y a la familia. La tercera edad es un momento ideal para experimentar con nuevos retos.

Cualquiera que sea la actividad: aprender un idioma o ir a un taller de cerámica, por poner dos ejemplos, lo importante es que despierte el entusiasmo.

Esto ayudará además a fomentar la autonomía, autoestima y autosuficiencia de las personas mayores. Estas 3 áreas suelen resentirse, ya que con la edad, pueden sentirse más limitados, tanto por:

  • Limitaciones propias de la edad
  • Creencias limitantes de la propia persona mayor
  • Prejuicios asociados a su edad (edadismo)

7. Rutinas de descanso

Los ciclos del sueño se alteran con mucha frecuencia en las personas mayores. El insomnio es un problema muy molesto y lesivo para la salud. Mantener una rutina a la hora de acostarse, que ayude a conciliar el sueño, puede ser útil. Evitar las bebidas estimulantes a partir de ciertas horas y las comidas copiosas antes de dormir es también un hábito conveniente.

La habitación debe ser cómoda, ventilada y tener una temperatura apropiada, algo importante a tener en cuenta en espacios compartidos, como ocurre en muchos centros sociosanitarios.

 

El envejecimiento activo en la tercera edad

Contar con el apoyo institucional y familiar para ajustarse a estos nuevos modelos puede reportar a los mayores incontables beneficios. Una vida longeva tiene un valor inestimable si se tiene salud, independencia y autonomía, que son aspectos claves para conservar la dignidad y el bienestar.

Alcanzar una vida larga y plena, con todo lo que implica, debe ser la meta de todos, ya que los avances sanitarios y sociales nos llevan a futuros en los que viviremos más tiempo. Por esto, es de vital importancia alargar lo máximo posible el estado de salud.

La edad no es un obstáculo para conseguir el desarrollo en las esferas social, cultural o económica. Algunos indicadores de envejecimiento activo muestran señales positivas, como verás a continuación:

  • En la actualidad, más de la mitad de las personas mayores comienzan actividades nuevas. En 1993, eran menos del 10 %.
  • Casi un 30 % pertenece a algún grupo de actividades de ocio.
  • Casi un 90 % disfruta de relaciones estrechas con sus familiares.
  • El 45 % de los adultos mayores manifiesta que goza de buena salud, frente al 37 % en 1993.
  • Esto son algunos de los indicadores que nos confirman que, no solo son metas deseables, sino que son perfectamente alcanzables.

El envejecimiento activo es un conjunto de acciones destinadas a conservar la dignidad, la independencia y la salud de los adultos mayores. A todos nos interesa que se convierta en una iniciativa exitosa.

 

Ejercicios y rutinas para el envejecimiento activo

Como mencionamos anterioramente, la actividad física debe acompañarse de hábitos destinados a ejercitar la mente y desarrollar inteligencia emocional. El sueño reparador, la dieta adecuada, las caminatas o la natación son necesarios, pero no suficientes para mantener las funciones cognitivas. Estas rutinas cuidan el buen funcionamiento del cerebro.

Aprender la letra de una canción, redactar textos, memorizar la lista de la compra o leer un libro a la semana ayuda a conservar facultades como la memoria, la atención y la resolución de problemas.

Apoyo psicosocial, escucharles activamente y ayudarles a gestionar las emociones, muchas veces complejas, que experimentan después de vidas tan largas, es otro pilar imprescindible de la salud mental.

 

Envejecimiento activo con ionTab Mayores

Como hemos desarrollado a lo largo de todo este artículo, el envejecimiento activo es, más que una metodología o una lista de pasos a seguir; es un cambio de paradigma.

Se trata de dejar de observar a las personas mayores como personas frágiles y limitadas, y recordar que, ante todo, siguen siendo personas que quieren seguir siendo útiles y autónomas, a muchos niveles.

Para desarrollar y fortalecer sus capacidades, desde ionTab Mayores creemos que es imprescindible integrarles en el mundo digital, ya que es una parte indivisible de nuestra sociedad actual.

Por mucho que pensemos que no tienen las habilidades necesarias o interés, lo cierto es que hemos comprobado de primera mano, que eso no es cierto.

Entre las aplicaciones que incluye ionTab Mayores, incluimos desde aquellas diseñadas por neurólogos para mejorar la concentración y la percepción, hasta juegos que representan un desafío y resultan estimulantes y divertidos para ellos, incluso cuando no los habían usado nunca antes.

Y a un nivel más cercano aún, hemos comprobado la enorme satisfacción que les da poder acciones tan básicas para nosotros como buscar información en Google o reproducir videos de temáticas que les gustan en YouTube.

Todo esto contribuye a que se sientan al día con el mundo que les rodea, les da un punto de conexión con otras generaciones más jóvenes y les da muchísima autonomía.

Si quieres comprobar estos efectos en tu centro sociosanitario o en tu organización dentro del sector, contamos un con periodo de prueba.

Calle Isabel Colbrand nº 10, 5º Planta, Local 162-28 (Madrid)

 

Contacto: 

91 088 59 32

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